El juego simbólico da nombre al tipo de juego en el que el niño o niña representa situaciones de la vida real o imaginaria. Para ello, emplea diferentes objetos, personas, ideas o acciones que le servirán para imitar estos diferentes escenarios.
Por ejemplo, un muñeco se convierte en un bebé real o un palo en una espada.
Parece mentira, pero este tipo de juego es imprescindible para el desarrollo de los más pequeños. Es súper beneficioso a nivel emocional, lingüístico, social, creativo o, incluso, para la resolución de conflictos.