Es innegable que en el parque nuestros peques se mueven mucho más. A partir del juego, van a auto descubrirse, mejorando la coordinación y su propio desarrollo motor. Los juguetes de exterior también les ayudan a ganar fuerza muscular; sin olvidar que el contacto directo con el sol les beneficia: absorberán vitamina D.
Pero no hay que olvidar que, además de a nivel físico, el juego en el parque es clave para su bienestar emocional. Mejorarán su estado de ánimo, conocerán a otros niños, serán más autónomos… ¡Un tipo de juego súper saludable y en todos los sentidos!