Cabe destacar que, al igual que el resto de niños, el juego es fundamental para su desarrollo. Como siempre decimos, ya no solo es fundamental para impulsar su imaginación o creatividad; el juego ayuda a trabajar sus emociones, sus relaciones sociales, su comunicación, su lenguaje, su independencia…
Además, es absolutamente clave para el desarrollo cognitivo. Desde el razonamiento, hasta la atención; pasando por la coordinación o la percepción del espacio-tiempo. Y, por supuesto, el juego también incentiva su crecimiento a nivel físico: tanto a nivel motor (correr, saltar, hacer equilibrios, bailar…), hasta la motricidad fina.
De este modo, si buscamos juguetes adaptados para niños con discapacidad, es esencial tener claro cuáles son las necesidades del niño o niña con el objeto de estimular su desarrollo. No es lo mismo un niño con un problema de audición que otro que no pueda andar. Al final, el cometido de estos juguetes es pasarlo bien a la vez que fomentar su autonomía, interacción con el resto y, por supuesto, inclusión.