Es importante tener clara una cosa: con o sin TDAH, cada niño o niña es un mundo. Cada uno tiene su propia personalidad, intereses, ritmos, fortalezas y desafíos. Por eso, no hay que pensar que a todos los niños con TDAH les va a gustar un determinado juego. Algunos preferirán canalizar su energía inagotable con actividades de movimiento y otros desarrollar su vena más creativa.
Por eso, es importante resaltar que las actividades y juegos que funcionan muy bien para un niño, pueden no ser igual de efectivos para otro. La clave está en observar, probar y adaptar.